La “cubanización” de Venezuela

Los Castro envían a sus agentes, expertos en represión, a Caracas. Detrás de esta colaboración no está tanto la ideología izquierdista sino la dependencia económica.

Por Jaime Daremblum

 

                             La “cubanización” de Venezuela 

La “cubanización” de Venezuela empezó hace bastante tiempo, pero a principios de febrero de este año tomó otro gran paso hacia adelante con la llegada a Caracas del general Ramiro Valdés, un nuevo asesor del gobierno venezolano. Valdés, de 77 años, ha sido uno de los ejecutores más brutales del régimen de los Castro desde la década de los 1960, cuando fue su responsabilidad reprimir protestas populares en contra de las restricciones al suministro de energía. En ese entonces, Valdés estableció el despiadado organismo de inteligencia cubano, G2. Hoy en día, Valdés ocupa el tercer puesto en la jerarquía estatal cubana.

De acuerdo al presidente venezolano Hugo Chávez, Valdés y el séquito que lo acompaña están en Caracas para ayudar al país a solucionar su grave crisis energética. Dado que Cuba ha enfrentado graves problemas eléctricos casi sin cesar durante los últimos cincuenta años, no es claro exactamente qué tipo de asistencia pueden proveer asesores cubanos en cuanto a política energética. Según el periodista Nelson Bocarenda, quien escribe para el diario venezolano El Universal, los cubanos han logrado malograr varios generadores eléctricos en Venezuela.

Por su parte, Valdés no es ningún experto en el tema de la energía. Pero sí es un experto en administrar los órganos represivos de un estado policíaco. La verdad es que ha sido enviado a Venezuela a ayudar a Chávez a suprimir la revuelta popular que viene enfrentando y a consolidar su autocracia aún más. Este esfuerzo representa sólo una parte de la estrategia cubano de no dejar caer la “Revolución Bolivariana” y por ende asegurarse de que Chávez siga suministrando a la isla comunista con cargamentos generosos de petróleo barato.

“Valdés no es ningún experto en el tema de la energía. Pero sí es un experto en administrar los órganos represivos de un estado policíaco.” 

La Havana tiene buena razón para preocuparse por la estabilidad del régimen venezolano. En los últimos meses, se han visto demonstraciones anti-chavistas masivas, con decenas de miles de venezolanos disgustados saliendo a las calles a quejarse no sólo del racionamiento de energía, sino también de la escasez de agua, de una creciente ola de crimen, de una altísima inflación, de la corrupción y de la erosión de la democracia.

Venezuela ha sufrido unas largas sequías, lo cual no es culpa de Chávez. Pero el resto de los problemas sí se le pueden atribuir a la ineficiencia de su gobierno. Como ha escrito el exiliado venezolano Gustavo Coronel, “la infraestructura que genera electricidad hidroeléctrica y termal ha sido desatendida durante los últimos diez años a favor de los programas demagógicos de Chávez, que consisten en entregar dádivas a los pobres y a los amigos políticos de la región.”

Los demonstrantes anti-chavistas han estado usando camisetas adornadas con un mensaje claro: “3 strikes: luz-agua-inseguridad: Chávez, ¡(es)tás ponchao!” El 9 de enero, Chávez anunció una devaluación del Bolivar y amenazó con usar la fuerza militar para prevenir el incremento de los precios. Venezuela ya tiene el grado de inflación más alto de América Latina- según los pronósticos de Morgan Stanley, incrementerá 45% este año- y su economía se está desmoronando bajo el peso del “socialismo del siglo XXI” de Chávez.

Hace algunas semanas, ciertos antiguos chavistas (refiriéndose a ellos mismos como el “Eje Constitucional,” publicaron una carta que enumera estos problemas y aclara que el presidente ha sido incapaz de solucionarlos. La carta, la cual le pide a Chávez su renuncia, acusa al presidene de ser “autocrático” y “totalitario,” y argumenta que no tiene la autoridad moral ni material para gobernar el país, pues ni siquiera puede satisfacer las exigencias más básicas de la población.

“En Venezuela, la economía se está desmoronando bajo el peso del ‘socialismo del siglo XXI’ de Chávez.”

Uno de los signatarios, Raúl Isaías Baduel, fue el ministro de defensa de Venezuela desde el 2004 hasta el 2007. Se encuentra encarcelado desde el 2009 por oponerse a Chávez. Otros dos signatarios, Yoel Acosta y Jesús Urdaneta, fueron cómplices de Chávez en su golpe fallido contra Carlos Andrés Pérez en 1992.

La carta critica el hecho que las instituciones venezolanas hayan sido “distorsionadas por la incursión de elementos extranjeros.” La referencia es a los agentes comunistas o “appartchick” enviados a Venezuela desde Cuba. Según el diario español La Vanguardia, cerca de 30.000 cubanos ocupan cargos públicos en Venezuela en docenas de ministerios, organismos estatales y empresas públicas. Los oficiales cubanos ahora ocupan alas posiciones en las fuerzas armadas venezolanas y dentro de la policía secreta.

 La revista británica The Economist reporta que los cubanos “están participando en la administración de los puertos venezolanos, de las telecomunicaciones, en el entrenamiento policial, en la expedición de documentos de identidad y en el registro de empresas.” En enero, el entonces Vicepresidente Ramón Carrizales y su esposa, Yubirí Ortega, la Ministra del Medio Ambiente, renunciaron como protesta contra la creciente “cubanización” de las fuerzas armadas.

“Cerca de 30.000 cubanos ocupan cargos públicos en Venezuela en docenas de ministerios, organismos estatales y empresas públicas,” La Vanguardia.

A los gobernantes comunistas de Cuba- incluyendo a Fidel Castro, quien todavía ejerce la mayoría del poder pese a sus 83 años- les ha inquietado el creciente malestar político y social en Venezuela y la posibilidad que el régimen de Chávez colapse en el cercano futuro. Para sobrevivir, el gobierno cubano depende netamente de los subsidios petroleros venezolanos. Anualmente, Chávez envía a Cuba más de 36 millones de barriles de petróleo subsidiado, lo cual equivale a casi la mitad del petróleo que la isla consume. Los subsidios petroleros incluyen abonos de facto a las decenas de miles de cubanos que trabajan en Venezuela. El fuerte apoyo de La Havana a Chávez lo determina no tanto la ideología izquierdista como la necesidad económica. Sin Chávez, la débil economía cubana colapsaría y con ella el régimen de los Castro.

Por esta razón, mantener al caudillo bolivariano en el poder es una prioridad para La Havana, y en este sentido es lógico que los Castro hayan enviado ola tras ola de expertos en represión y censura a Venezuela. Por su parte, Chávez depende de Cuba para fortalecer su revolución. Con cada día que pasa, los dos países se vuelven más interdependientes, y en Venezuela crece la “cubanización.”

¿Cómo afecta la relación entre Chávez y Castro la política exterior de EEUU? Como nota la inteligencia de comunidad estadounidense en un informe del 2010, presentado por Dennis Blair al congreso a principios de febrero, los gobiernos de Venezuela y de Cuba- junto con sus aliados en Bolivia, Ecuador y Nicaragua- probablemente se opondrán a toda iniciativa de EEUU en la región, incluyendo la expansión del comercio libre, cooperación en la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo, entrenamiento militar e inclusive programas de asistencia.”

“Sin Chávez, la débil economía cubana colapsaría y con ella el régimen de los Castro.”

Pero inclusive si Valdés y sus súbditos logran estabilizar Venezuela en el corto plazo, no pueden deshacer las graves consecuencias del socialismo bolivariano. Varias encuestas muestran la creciente impopularidad de Chávez, la cual se incrementará aún más si persiste la falta de electricidad y de agua. La infraestructura de Venezuela está decayendo, al igual que su sistema de salud pública. El crimen ha alcanzado niveles difíciles de imaginar hace unos años- especialmente en Caracas- y la inflación está teniendo un impacto devastador sobre la economía.

Pero Chávez sigue adelante en su intento por crear una dictadura al estilo cubano en Venezuela. Y, ¿cuál es la respuesta de los líderes democráticos de Latinoamérica? El silencio. En vez de pararse y defender la democracia, la mayoría de los líderes de la región han permanecido callados e intentado acomodar a un autócrata peligroso. En ese sentido, se les puede atribuir parte de la responsabilidad por la situación que vive actualmente Venezuela.

Jaime Daremblum

Jaime Daremblum, Emajador de Costa Rica en los Estados Unidos de 1998 al 2004, es el Director del Centro de Estudios Latinoaméricanos del Hudson Institute.

(Este artículo fue publicado originalmente por The Weekly Standard (www.weeklystandard.com) y es publicado por El Certamen con permiso del autor).

 (This article has been reprinted with permission from The Weekly Standard, where it first appeared on February, 2010)

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