El día que murió el referendo

La Corte Constitucional dio una muestra enorme de independencia institucional y el Presidente Uribe demostró una vez más que es un verdadero demócrata.

Por Gustavo Silva Cano

El día que murió el referendo

El pasado viernes, Colombia se paralizó. Todo el mundo estaba pendiente de la radio, y de las noticias en televisión esperando la decisión de la Corte Constitucional sobre el referendo. Aquí en Princeton, me pasé el día entero sentado frente a mi computador, escuchando algunas emisoras en línea y siguiendo los cientos de tweets (lo siento, la palabra “trinos” no me suena bien) sobre el tema. Quienes twitteaban o hablaban en la radio desde el interior del Palacio de Justicia decían todo tipo de rumores. Primero, se dijo que la Corte pospondría la votación para el lunes, otros dijeron luego que los votos estaban divididos 4 contra 4 con un magistrado indeciso, mientras había unos que insistían en que la Corte le daría un ‘no’ rotundo al referendo (votando 7-2 u 8-1). A cientos de kilómetros de Colombia, no sabía en qué creer, y opté por esperar a la decisión oficial.

Había estado esperando desde las 11 de la mañana, y seis horas después aun no había decisión. Estaba nervioso, pero también quería relajarme y dejar de pensar en el asunto por un rato. Así que con mi compañero de cuarto decidimos ver un episodio de “Damages”, una serie de abogados con Glenn Close, y por un momento mi cerebro dejó de conjeturar acerca del referendo. Sin embargo (¡Ay de mí!), cuando abrí twitter después de eso me di cuenta de que la noticia ya había sido filtrada por algunos medios de comunicación: La Corte Constitucional había votado 7-2 en contra del referendo, y por lo tanto el Presidente Uribe sería incapaz de presentarse para un tercer periodo. Punto.

“La nación respiró aliviada. La Constitución y la República estaban a salvo.”

Y así, esa espera tan angustiosa había terminado. Los años de incertidumbre acerca de un tercer período para el Presidente Uribe llegaban a su fin. Mauricio González Cuervo, el Presidente de la Corte, apareció frente a las decenas de periodistas y camarógrafos que se habían reunido en el Palacio de Justicia, y leyó la decisión. Cuando el magistrado González leyó la palabra “inexequible” (id est, que no puede ejecutarse) en referencia al referendo, la gente en el auditorio rompió en aplausos y gritos de alegría. Los muchos otros que se habían congregado a las afueras del Palacio comenzaron a bailar y a cantar una vez la decisión salió oficialmente. La nación respiró aliviada. La Constitución y la República estaban a salvo.

El viernes, el Presidente Uribe había seguido su agenda como si fuera cualquier otro día. En la tarde, el Presidente se encontraba en una reunión sobre el tema de la salud en un hotel de Barranquilla. Cuando la decisión de la Corte salió  a la luz, el Secretario de Prensa de la Presidencia se acercó  a Uribe y le susurró al oído. La expresión de Uribe apenas cambió  y continuó con la reunión. Más tarde, a las 7 de la noche, el Presidente se dirigió al país desde Barranquilla, y con unas pocas notas delante de él, dio un a sentido discurso afirmando que acataría la decisión de la Corte. “El Estado de Derecho exige que todos los ciudadanos nos sometamos a la ley, pero especialmente el gobernante” dijo el Presidente “Me anima, apreciados compatriotas, un sentimiento: el único sentimiento que albergo es un sentimiento de amor a Colombia, el sentimiento con el cual nací, el sentimiento que se agrandó en mi primer hogar… Deseo que en los años de vida que me resten pueda sentir todos los días más amor por Colombia.”

En ese momento, me sentí orgulloso de mi país. La Corte Constitucional había dado una muestra enorme de independencia institucional y el Presidente Uribe había mostrado una vez más que es un verdadero demócrata, un estadista en todo el sentido de la palabra. En 2007, cuando los venezolanos votaron en contra de un referendo que eliminaría todos los límites para la reelección presidencial, Hugo Chávez simplemente decidió preguntarles de nuevo. Chávez finalmente se salió con la suya en 2009, así que será capaz de continuar con su destrucción de la economía venezolana por muchas décadas más. El año pasado en Honduras, el Presidente Manuel Zelaya quería hacer una “encuesta” (léase referendo) para saber si el pueblo quería una nueva constitución que permitiera la reelección presidencial. Luego de que la Corte Suprema declarara la encuesta ilegal, Zelaya dijo que seguiría adelante con ella de cualquier modo. Días después, Zelaya fue derrocado por las Fuerzas Armadas y, bueno, todos conocemos el resto de la historia. Ahora Zelaya está en algún lugar de Santo Domingo disfrutando su vida de político desempleado.

“Me sentí orgulloso de mi país. La Corte Constitucional había dado una muestra enorme de independencia institucional y el Presidente Uribe había mostrado una vez más que es un verdadero demócrata, un estadista en todo el sentido de la palabra.”

Nada de eso sucedió en Colombia. Hubo una petición popular de referendo, el Congreso hizo algunos cambios y la aprobó, el Presidente la ratificó y la Corte Constitucional finalmente dijo que no se podía llevar a cabo. Eso, queridos lectores, se llama pesos y contrapesos en acción. Mi mamá estaba tan sorprendida cuando le conté la noticia que simplemente respondió: “¿Y entonces ya acabó esto? ¿La decisión es definitiva?” Entendí su confusión acerca de la importancia de la decisión de la Corte. El establecimiento político del país había derrochado tantas energías en este asunto del referendo que cuesta creer que nueve magistrados tenían el poder de bloquearlo. Pero eso reza la Constitución, y el respeto a esas normas fundamentales es lo que hace que la polis Colombiana funcione.

Pero ahora el país debe mirar al futuro. Con el referendo fuera del camino, ahora la campaña presidencial sí  comenzará en serio. Juan Manuel Santos está liderando en las encuestas (según la última, con un 23% de los votantes), seguido por Gustavo Petro (11%), y Germán Vargas y Sergio Fajardo empatados en tercer lugar (9% cada uno). La consulta del Partido Conservador es en menos de dos semanas y del ganador de esa contienda tendrá mucha influencia en la primera vuelta de mayo 30. ¿Permanecerá unida la coalición del uribismo sin Uribe? Como están las cosas, y con el voto uribista dividido entre varios candidatos, existe la posibilidad de que un no-uribista (Petro, con nombre propio) llegue a la segunda vuelta. También está el enigma de Sergio Fajardo quien también tiene chance de salir bien librado en la elección.

¿A quién ungirá el Presidente Uribe como su sucesor? ¿Santos? ¿Arias? ¿Obedecerán los votantes el guiño presidencial? Esta y muchas otras preguntas quedan en el aire. Sólo hasta ahora muchos colombianos comenzarán a considerar las propuestas de los candidatos y todavía falta ver cómo serán los debates. Colombia es afortunada de tener tantos candidatos tan brillantes y dedicados para escoger, y ésta promete ser una elección corta pero muy interesante. Exhorto a mis compatriotas a escoger a alguien que tenga las agallas y la visión de Álvaro Uribe, porque gobernar Colombia no es cosa de cobardes.

“¿A quién ungirá el Presidente Uribe como su sucesor? ¿Santos? ¿Arias? ¿Obedecerán los votantes el guiño presidencial? Esta y muchas otras preguntas quedan en el aire.”

El pasado viernes, la Corte Constitucional defendió la República y puso fin a los intentos de Álvaro Uribe de permanecer en el poder otros cuatro años. Aplaudo esa decisión. Sin embargo, lo que no se debe olvidar, es que Colombia “no puede cambiar de dirección”, en palabras del propio Presidente. El país ciertamente no quiere volver al desastre de la era pre-Uribe. Y por eso, los colombianos debemos elegir a alguien que proteja y mejore el legado de la presidencia de Álvaro Uribe, construyendo sobre los aciertos y mejorando lo que sea necesario.

Por Gustavo Silva Cano

Gustavo Silva Cano es internacionalista de la Universidad de Princeton y autor de blog para www.colombiareports.com.

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2 responses on “El día que murió el referendo

  1. Pingback: Revista El Certamen, Edición 2 de marzo, 2010 « El Certamen·

  2. Buen artículo. Respecto a la Corte, los sigo considerando como los verdaderos héroes de la patria.

    Con Uribe, no es que sea verdadero democrata; no le quedaba de otra y rechazar la decisión de la Corte, era rechazar la Constitución e iniciar una nueva época de violencia, que de todos modos hubiera destruido todo lo que lograba. El mérito no está tanto en Uribe, sino en la corte.

    Ahora el problema se debe centrar en las comparaciones de las propuestas de los candidatos y su idoneidad y experiencia para el cargo. No debemos perder la mirada de eso, ya superamos la cosa del alma, ahora no pasemos a la cosa del guiño; no nos quedemos estancados en una forma degenerada de dictadura, donde Uribe determina quienes o quienes no van a ser los futuros presidentes de Colombia. Eso sería tan grave como que el mismo Uribe se quedara en el poder.

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