En defensa de la burguesía capitalista

Chávez basa su ataque contra la burguesía en el marxismo. Al hacerlo, recibe el apoyo de intelectuales y artistas a través del mundo, para quien el caudillo venezolano representa un ideal.

Por Daniel Raisbeck

Criticar al burgués recibe doble aplauso: el del marxista, que nos juzga inteligentes porque corroboramos sus prejuicios; el del burgués, que nos juzga acertados porque piensa en su vecino.” Nicolás Gómez Dávila

                                  En defensa de la burguesía capitalista

Es común que Hugo Chávez se refiera a sus enemigos políticos como “oligarcas” o “burgueses.” En el caso del primer término, es entendible que se pueda utilizar como insulto. “Oligarca” viene de “oligarquía,” palabra que en griego significa poder o gobierno (arqué) por parte de unos pocos (olígoi).

Para Aristóteles, la oligarquía era de por sí un mal sistema de gobierno, no porque consistiera de unos pocos, sino porque representaba la degeneración de la aristocracia, el gobierno por parte de los mejores (arístoi), quienes por naturaleza son una minoría. Aristóteles condena la oligarquía pues los pocos, que también son los más ricos, gobiernan con el fin de avanzar sus propios intereses e ignoran las necesidades del resto de la población, mientras que  la aristocracia involucra el gobierno no por parte de los más ricos, sino por parte de los mejores, quienes rigen en nombre de la población entera, no para beneficiarse a sí mismos.

En este sentido, podemos entender por qué la crítica a la oligarquía sigue siendo válida.

Lo que llama la atención del discurso de Chávez es su uso despectivo del término “burgués.” La burguesía, al contrario de la oligarquía, no es un sistema de gobierno, sino más bien una clase social. Originalmente,  el término describe la clase de la Edad Media europea que no pertenecía a la aristocracia terrateniente ni al campesinado atado al servicio feudal, sino que vivía más que todo en pueblos y ciudades y se desempeñaba en actividades comerciales y profesionales.

Como explicó el difunto Irving Kristol, uno de los principales defensores de la libertad del siglo XX, lo que siempre ha definido a la burguesía como sí es la apreciación por una serie de virtudes, lo que hoy en día llamamos “valores”:  

“la voluntad de trabajar con dedicación para mejorar la condición propia; el respeto por la ley; el énfasis en la educación como medio para avanzar económica y socialmente, y el esfuerzo porque los hijos reciban la mejor educación posible;  la apreciación por la gratificación retrasada; la importancia dada a la familia y a la comunidad; una tolerancia benigna por la libertad de religión combinada con un respeto profundo por las enseñanzas básicas del Judeo-Cristianismo.”

“Lo que siempre ha definido a la burguesía como sí es la apreciación por una serie de virtudes, lo que hoy en día llamamos ‘valores,’” Irving Kristol.  

Las revoluciones de los siglos XVIII y XIX fueron movimientos contundentemente burgueses. Los dos sistemas que lograron introducir con éxito en Europa y Occidente- el capitalismo y la democracia liberal- forman la base del mundo moderno, y lo que le da forma a estos cimientos son los valores burgueses ya mencionados. Estos fundamentos son tan fuertes que, durante el Siglo XX, el sistema capitalista-democrático pudo resistir el acecho no solo del fascismo derechista, sino también del socialismo comunista totalitario.

Pero, como explica Kristol en su magnífico ensayo El futuro del capitalismo, el sistema capitalista-democrático, basado en los valores burgueses, contiene ciertos defectos, más bien debilidades, y sufre por ello inclusive después del colapso del comunismo soviético.

Parte del problema son los altibajos y momentos de crisis que son innatos al sistema capitalista; por otro lado está el hecho que el funcionamiento de una economía de mercado “depende de la sofisticación económica de la ciudadanía, algo que solo se puede lograr por medio de una educación económica elemental pero permanente.” En los países latinoamericanos, la falta de esta educación es una de las razones por la cual los críticos del capitalismo reciben tanta atención pese la pobreza de sus argumentos.

Irving Kristol, gran pensador y acérrimo defensor de la libertad

Pero para Kristol, el mayor problema que enfrenta el sistema capitalista-democrático no es económico ni pedagógico, sino más bien cultural. El hecho es que la sociedad burguesa- la cual le da la forma al capitalismo- tiene una inmensa vulnerabilidad: que es “una sociedad diseñada para satisfacer las necesidades de personas comunes y corrientes. Estas son ambiciones modestas y, para algunos, ‘mezquinas.’ Son lo que en otras edades se hubieran llamado ambiciones ‘domésticas:’ mejorar la condición económica de la familia de uno; mudarse de un barrio ‘malo’ a uno ‘bueno (lo que nosotros llamaríamos ‘subir de estrato’);’ el ofrecerle a los hijos de uno la posibilidad de avanzar aún más económica y socialmente.”

“Kristol explica que el mayor problema que enfrenta el sistema capitalista-democrático no es económico ni pedagógico, sino más bien cultural. Para algunos, las ambiciones burguesas son mezquinas.”  

La razón que este aspecto de la sociedad burguesa es una debilidad es porque “el mundo no solo lo habitan personas normales. Desde el principio, han surgido individuos que o son extraordinarios o se consideran extraordinarios, y para ellos el orden burgués nunca fue satisfactorio. Para ser exactos, consideran la sociedad burguesa aburrida y vulgar porque se basa en la idea de que avanzar el interés propio es el motor del desarrollo económico, y porque las metas que pretende lograr son más que todo comunes.”

“A estos individuos,” continúa Kristol, “los cuales llamamos intelectuales y artistas,  no les gusta el mercado libre y encuentran repugnante la idea de su propia participación dentro de este mercado. No se consideran productores de bienes o comodidades, aunque frecuentemente reciben ganancias de algún tipo. Aunque normalmente defienden la igualdad, no se consideran iguales a los demás, pues suponen que son superiores gracias a sus talentos y sus sensibilidades.”

Este punto de vista siempre ha resultado atractivo para algunos. Por lo tanto, una nueva  “clase intelectual” surgió al mismo tiempo que la sociedad burguesa tumbaba al Antiguo Régimen europeo. En las décadas de los 1820’s y 1830’s en París, cientos de jóvenes rechazaron la vida burguesa de sus padres y se instalaron en las zonas “bohemias” de la ciudad. Adoptaron la “vida del artista,” aunque, como anota Kristol, esto significó más llevar cierto estilo de vida que tener una verdadera vocación por el arte; por ejemplo, “usaban ropa de trabajadores, los ‘bluyines’ de la época; eran promiscuos sexualmente; consumían drogas (más que todo opio); se suicidaban con una frecuencia alarmante y, en general, se comportaban de una manera que escandalizaba a la gente mayor.”

“Aunque normalmente defienden la igualdad, los intelectuales y artistas de izquierda no se consideran iguales a los demás, pues suponen que son superiores gracias a sus talentos y sus sensibilidades,” Kristol.

Esta clase intelectual, la cual se consideraba heredera de la aristocracia depuesta, adoptó un término militar para describirse a sí misma: avant-garde, las tropas de cabecera que son las primeras en atacar al enemigo, en este caso la nueva sociedad burguesa y los valores que la formaban.

Políticamente, la alternativa al capitalismo democrático y burgués que presentó este movimiento fue el “socialismo utópico,” una idea que se desarrolló hasta que obtuvo su máxima expresión en la filosofía de Carlos Marx.

Marx condena a la burguesía por haberle puesto fin a “todas las relaciones feudales, patriarcales e idílicas,” deshaciendo los lazos “que unían a los hombres con sus ‘superiores naturales’ y dejando el cruel interés propio como el único nexo entre los hombres.”  Marx afirma que el burgués “ha ahogado el éxtasis celestial del fervor religioso, del entusiasmo caballeresco y sentimentalismo filisteo en las frígidas aguas del cálculo egoísta.” Marx condena el libre mercado por ser “irrazonable,” y acusa al mundo capitalista de sustituir la explotación medieval, la cual ofrecía “ilusiones religiosas y políticas” por una explotación  “desvergonzada, directa y brutal.”

Para Marx, “la burguesía despojó a toda ocupación honrada y reverenciada de su encanto, pues convirtió al médico, al abogado, al cura, al poeta, al científico en trabajadores asalariados.” Los burgueses, agrega, le han quitado a la familia su velo sentimental, “reduciendo las relaciones familiares a cuestiones de dinero.”

Obviamente, Chávez basa su ataque contra la burguesía en el pensamiento marxista, así haya leído Das Kapital o no. ¿Qué significa esto tras la caída del comunismo?

Lo esencial es que, así haya fracasado el marxismo como proyecto político, la crítica a la burguesía sigue dominando el mundo intelectual y de las artes. Como comenta Kristol, los mayores movimientos artísticos del principio del siglo XX- el impresionismo, expresionismo, cubismo, futurismo, dadaísmo, surrealismo- tenían en común el inventar una nueva manera de explorar las sensibilidades más profundas del artista,” pero cada uno rechazaba la ética burguesa que forma la base de la democracia moderna. Desde ese entonces, casi todo lo “moderno” en arte y literatura es hostil al punto de vista burgués (y, curiosamente, el término “avant-garde” fue adoptado por la sociedad capitalista para describir la última moda).    

“Así haya fracasado el marxismo como proyecto político, la crítica a la burguesía sigue dominando el mundo intelectual y de las artes.”

En las décadas que siguieron la Guerra de Vietnam y el movimiento estudiantil de los sesentas, el espíritu anti-burgués adquirió una nueva dimensión. El movimiento de protesta de esa década, tan hostil hacia los valores burgueses como el de sus precursores en París a principios del siglo XIX, adoptó la teoría del multiculturalismo y del relativismo- producto de la filosofía no de Marx sino de Friedrich Nietzsche- y rechazó las verdades eternas de la religión, del humanismo clásico e inclusive de la ciencia.  Concluyó que, como no existe la verdad absoluta, cualquier pretensión de verdad no es más que una manera de ocultar el privilegio del poder.

La izquierda intelectual decidió que Occidente, en gran parte por su sociedad burguesa, no tenía nada elogiable ni era superior a las demás civilizaciones. Al contrario, Occidente había cometido una serie de crímenes a través de su historia, más que todo transgresiones coloniales. Toda la historia europea hasta el Siglo XX no era más que un largo relato de explotación y saqueo. Desde este punto de vista, Europa representa el genocidio, la exterminación de la cultura nativa y diversa, la dominación por la fuerza, la esclavitud y el saqueo de los recursos naturales” de sociedades pacíficas y diversas. Por lo tanto, los pilares de la sociedad occidental son despreciables.

Esto es lo que se le enseña a la mayoría de los estudiantes de humanidades y ciencias sociales hoy en día en las universidades de Europa, EEUU y Latinoamérica, así vengan de familias que aceptan y practican los valores burgueses; en las aulas, los estudiantes aprenden que estos valores son infames.

Es gracias a estos fenómenos culturales que Chávez recibe el apoyo de intelectuales como Eduardo Galeano y Noam Chomsky y de artistas como Oliver Stone o Sean Penn.

Dos artistas: Sean Penn y Hugo Chávez

Para la “clase intelectual” internacional, Chávez representa de muchas maneras un ideal, pues, primero que todo, al no ser blanco, es un miembro de la población oprimida por siglos por los poderes europeos, y esto lo hace atractivo.  Segundo, Chávez se jacta de insultar a la burguesía y su forma de vida capitalista, mezquina y egoísta; al hacerlo, sabe que puede contar con el apoyo de innumerables académicos, escritores y artistas a través del mundo cuya sensibilidad y “superioridad moral” los eleva sobre las sórdidas preocupaciones de la burguesía que mantiene sus sociedades. Tercero, el estilo histriónico de Chávez, quien no solo gobierna o intenta hacerlo, sino que a la vez canta, baila y echa chistes, trae a la mente el “sentimentalismo filisteo” que, según Marx, la burguesía había ahogado en las frías aguas del egoísmo. Como menciona Kristol, el post-modernismo nihilista que domina la cultura desde los sesentas eliminó cualquier distinción entre el arte sofisticado y la cultura popular. Por esta razón, Chávez, como el Emperador Nerón, es también un artista.

“Para la ‘clase intelectual’ internacional, Chávez representa de muchas maneras un ideal. De cierta forma, es uno de ellos.”

Pero lo esencial es que, pese a lo que diga Chávez o sus amigos en Hollywood, la burguesía, dada la importancia que le da al progreso del individuo basado en la autosuficiencia económica, siempre ha defendido su propia libertad y ha desconfiado de la excesiva intromisión del Estado en la vida privada. A través de la historia, la burguesía ha florecido donde ha podido  autogobernarse y establecer su condición independiente; inclusive Marx narra que el estado burgués surgió de la “comuna medieval independiente” (como la confederación suiza) y de las repúblicas urbanas libres en Italia (en la edad del Renacimiento) y en Alemania (como las ciudades de la Liga Hanseática). Es claro que, desde la Edad Media, donde han existido instituciones republicanas, ha existido una burguesía fuerte. 

Lübeck, “joya de la Liga Hanseática” de ciudades libres durante la Edad Media

Hoy en día, la burguesía, guiada por los valores capitalistas, sigue formando la esencia de la democracia liberal, del sistema de libre mercado y de las libertades básicas en Occidente y a través del mundo. Al atacar a la burguesía, Chávez, tal como sus aliados de las Farc, se revela como enemigo mortal de estas instituciones.

El hecho es que la tradición intelectual que representa Chávez tiene poco respeto por la libertad. El cierre de RCTV en las últimas semanas trae en mente la frase de Vladimir Lenin, el arquitecto del sistema totalitario soviético, quien consideró que la libertad de la prensa era “un arma de la burguesía,” y que era un error permitirla dentro de un estado socialista.

“La burguesía siempre ha defendido la libertad política y ha desconfiado de la excesiva intromisión del Estado en la vida privada. Hoy, sigue formando la esencia de la democracia liberal, del sistema de libre mercado y de las libertades básicas en Occidente y a través del mundo.”

Tampoco es coincidencia que Marx haya considerado “idílicas” las “relaciones feudales” y “patriarcales;” en este sentido, tienen razón los que se refieren a Cuba como un “feudo” de Fidel Castro, de la misma manera que Venezuela es cada día más el feudo de Chávez. Y esto no es un accidente: dado que la sociedad democrática y liberal está compuesta de burgueses egoístas, inclusive en el gobierno, la utopía socialista que restablece la harmonía pre-capitalista y feudal requiere que los hombres obedezcan ciegamente a sus “superiores naturales,” en este caso no los aristócratas ni los clérigos, sino los líderes políticos e intelectuales del movimiento radical anti-burgués.   

Para Kristol, la gran ventaja del sistema democrático, libre y capitalista frente al radicalismo nihilista es que  “una democracia burguesa, basada en la propiedad privada, produce por sí sola anticuerpos que la vuelven inmune contra las locuras de sus intelectuales y artistas.”

Esta inmunidad al radicalismo se base en el hecho que “la gente común en una democracia liberal no es descomunalmente sabia, pero sus experiencias cotidianas tienden a hacerlos descomunalmente sensibles: aprenden economía al sacar una hipoteca; aprenden política al ver a la junta escolar local en acción; aprenden que la ‘ingeniería social’ es imposible al intentar criar sus hijos y convertirlos en seres humanos decentes. Esta gente forma el fundamento del capitalismo burgués, y es sobre este fundamento que se han construido las democracias modernas.”      

En Venezuela, el fundamento de la sociedad burguesa y democrática no fue lo suficientemente fuerte para resistir el surgimiento del radicalismo totalitario. Lo triste es que este totalitarismo lo celebren “intelectuales” que, no sometidos al régimen venezolano, disfrutan de todas las libertades y comodidades que brinda el mundo libre y burgués.

Daniel Raisbeck

Editor

7 responses on “En defensa de la burguesía capitalista

  1. Pingback: El Certamen, Edición 15 de febrero, 2010 « El Certamen·

  2. Una pergunta Daniel; he visto que citas en algunas partes los comentarios de Kristof y Marx. Me gustaría que porfa subieras unas referencias donde se puede encontrar exactamente las citas, en especial, las de Marx. Ya que en mi carrera tuve la oportunidad de leer el Capital y parte de principios de Economía politica y no me acuerdo haber visto esos comentarios; tal vez sea por el largo marco temporal que ya lo he borrado de mi memoria.

    Como bien lo demuestra el economista Veblen en sus tratados, en especial teoría de la clase ociosa, la lógica del sistema capitalista es que los individuos al competir por los recursos van eliminando a los más débiles, luego aquellos que sobreviven van generando más recursos propios que les permiten asumir posiciones monopolicas sobre los bienes. En este sentido, ellos buscarán conseguir el poder de jure, en el mercado politico; financiarán campañas (en un correcto sentido y democratico), y harán que las politicas se vuelvan a su favor y el siguiente paso, es conseguir medios de comunicación que promocionen sus ideas y, de ese modo, lograr desviar la atención de la sociedad.

    No digo que un sistema socialista sea bueno, todo lo contrario, pero tampoco hay que idealizar la sociedad burguesa y capitalista. Admito que solo los más aptos deben sobrevivir, pero se deben establecer las condiciones básicas para que todos los ciudadanos tengan las oportunidades de salir adelante, tal y como lo afirman los ideales revolucionarios del s. XVIII que los mismos burgueses se encargaron de promocionar. NO digo que un Estado debe regalar todo, sino generar las oportunidades básicas: educación, salud y vivienda; no regalando, pero si facilitando.

    Solo de ese modo, se podrán acabar las ideas socialistas e impedir el sueño socialista de los artistas.

    Por otro lado, si bien la burguesía defiende ciertos beneficios y el capitalismo es un sistema interesante, estos tienen varias críticas para hacerle, que van más allá de seres especiales o extraordinarios.

  3. César,

    Muchas gracias de nuevo por tus comentarios.
    Las frases que cito de Marx son del primer libro del Manifiesto comunista.

    La obra de Veblen es interesante, pero no sé si comparto sus conclusiones, precisamente porque la influencia de Marx es tan notable.

    Tanto para Marx como para Veblen, el sistema de libre mercado está diseñado para beneficiar solamente a unos pocos: a los más ricos. Yo creo que hay bastante evidencia en contra de este concepto.

    Por ejemplo, el internet y su crecimiento es producto del espíritu emprendedor (burgués y capitalista). Pero este instrumento está, en general, acabando con el poder de los grandes monopolios mediáticos y políticos (por ejemplo al permitir que existan medios independientes como esta revista, o al que se haya elegido a un candidato como Barack Obama en EEUU). Es decir, el mismo sistema capitalista que produce monopolios, acumulación de poder político por los plutócratas, etc., también produce los medios para combatir este mismo proceso.

    Lo esencial es que, como explica Kristol, exista una ciudadanía lo suficientemente educada para que todos puedan participar en el sistema de libre mercado. Una parte primordial de esa educación es entender que las transacciones económicas pueden beneficiar a ambas partes, y no solo a una de ellas. Esto no es tan sencillo, pues mucha gente piensa que si a alguien le va bien, es porque a otro le está yendo mal.

    En todo caso estoy de acuerdo contigo en que el estado debe regular el sistema capitalista para proteger a los más débiles, brindarle las mismas oportunidades a todos los ciudadanos y prevenir la creación de monopolios. Pero creo que si esta regulación se vuelve excesiva, se empieza a oprimir una libertad fundamental.

    Volviendo a Veblen, creo que su teoría de la clase ociosa no refleja la realidad contemporánea. Como explica este artículo:

    http://www.nytimes.com/2009/07/05/books/review/Gross-t.html?_r=2,

    Veblen no contó con el espíritu filantrópico que también se ha vuelto parte del “esnobismo,” ni tampoco con el hecho que, en una sociedad verdaderamente democrática y capitalista, el ocio es despreciado. Por los orígenes burgueses de la sociedad contemporánea, “existe un prestigio inverso asociado con el ocio:” no trabajar significa ser irrelevante.

    No sé qué pensaría el poeta Horacio, pero hemos dejado atrás los días en que llevar una vida ociosa era un signo de lujo.

    Daniel Raisbeck

  4. Sus argumentos bien cerrados suenan convincentes, pero tengo que decir que encuentro varias afirmaciones ligeras y sin fundamento. Mete en la misma bolsa a los “intelectuales” de comienzo y final de siglo como si fueran todos hijos de un solo movimiento y pretende que los fundamentos de los críticos actuales del capitalismo se limitan a algunas ideas descontinuadas de la obra de Marx, ademas de tratar de desvirtuar la oposición de intelectuales a un sistema que ha producido enormes problemas a la humanidad, extrapolando frases descontextualizadas (ej. la de Nietzsche). A parte de este estilo ligero hay algunas falacias presentes en sus argumentos.

    1)Para empezar la forma como equipara democracia con el capitalismo. Estos dos conceptos no solo tienen orígenes completamente diferentes sino que incluso presentan contradicciones fundamentales entre si. La democracia (gobierno de la multitud para Platon), como el socialismo, tienen como eje fundamental al hombre del comun (la mayoria) mientras que el capitalismo tiene como eje la riqueza per se, que es a su vez la base del sistema de valores de la “burguesia capitalista”. Esta banalizacion de los valores de la humanidad es una de las razones del rechazo por parte de intelectuales y humanistas al estilo de vida burgues.
    2)Mediante algunas frases pretende hacer creer al lector que el rechazo de ciertos intelectuales y artistas al modelo burgues se basa sencillamente en su pretensión por sentirse diferentes de ellos por su sensibilidad. Sin embargo olvida que a la base del rechazo de la gente mas sensible hacia el modus vivendi de los burgueses, esta también la falta de solidaridad para con los individuos menos favorecidos. Es cierto que también el hecho de estar rodeados de un sistema que coarta algunas de sus libertades (con los rígidos fundamentalísimos cristianos de la burguesía) pude jugar un roll, pero en principio, si su independencia y libertad individual es respetada por esta sociedad burguesa, difícilmente esta podría generar un rechazo tan radical y tan amplio.
    3)La forma como idealiza el capitalismo con frases como “una democracia burguesa, basada en la propiedad privada, produce por sí sola anticuerpos que la vuelven inmune contra las locuras de sus intelectuales y artistas.” tomando como ejemplo un caso tan particular como el internet (otras revoluciones tecnológicas/industriales tuvieron efectos totalmente contrarios) y la satanizacion del socialismo, “Solo de ese modo, se podrán acabar las ideas socialistas e impedir el sueño socialista de los artistas” deja ver un fanatismo por defender un tipo de ideología y se aleja claramente de una critica ponderada de los dos modelos económicos mencionados. Ambos modelos tienen claros problemas, e incluso comparten debilidades tales como la concentración del poder que usted menciona (solo que en el caso del capitalismo puede ser aun peor cuando deriva en corporativismo que conlleva a problemas como el señalado por Veblen).

    Para ponderar un poco mas la excesiva idealización del capitalismo hecha por usted quiero señalar ademas que el (libre) mercado es bueno para ciertas cosas, pero malo para otras. Es bueno para conseguir ciertos objetivos como una eficiente asignación de los factores de producción entre las empresas, puesto que en este opera la ley del mas fuerte (teoría evolutiva). Por el contrario, frente a otros objetivos que puede tener un Estado democrático, como una distribución “normal” del bienestar de los individuos (normal en términos estadísticos, lease no demasiado desigual) termina siendo perverso y debe ser corregido tambien mediante una redistribución de riqueza por parte del Estado. La razón es que este mismo mecanismo evolutivo termina marginado a una gran parte de los individuos, pues “solo los más aptos deben sobrevivir”. El argumento evolutivo es contrario a una interpretación económica de un principio fundamental de la democracia: todos los hombres merecemos una vida digna. Por supuesto pretender una distribución igualitaria de riqueza es una interpretación extrema de este principio, pero no cabe duda que garantizar un sistema de salud, de educación, de vivienda, de ingreso mínimo para TODOS los individuos de una sociedad es un deber del Estado y por lo tanto de todos sus individuos. Una ilustración precisa de como este principio democrático tan básico ha sido postrado ante los intereses de las grandes corporaciones (las cuales abogan por lo intereses de los individuos mas ricos) es el sistema de salud americano (ver Sicko de Michael Moore) que contrasta con un sistema mas solidario, como lo es el francés, que no deja a sus ciudadanos relegados a la miseria y a la muerte en la puerta del hospital en pos de la eficiencia económica. En otras palabras, ese documental muestra como un modelo socialista bien hecho puede llegar a ser mucho mejor, desde muchos puntos de vista y en particular bajo una perspectiva democrática, que un capitalismo corporativo purista.

    Otra ilustración es el estallido de la recesión económica que vivimos generada por un mercado financiero desregulado. Vimos como unos pocos tomaron riesgos que nisiquiera entendían, hicieron enormes ganancias y sus perdidas fueron socializadas. Su frase a modo de interpretación de los críticos del capitalismo, argumentando que pensarían que “si a alguien le va bien, es porque a otro le está yendo mal.” es “missleading”… la idea es que si a alguien le va MUY bien (por encima de costo marginal) pues… no-free-luch, al final del dia alguien termina pagando.

    En general, este tipo discurso bipolar tiende a ser muy infertil, pues la realidad no se reduce a modelos de izquierda y de derecha, socialismo y capitalismo (yo privilegio un marco conceptual mas amplio y moderno para pensar sobre estos problemas como la Cultural theory). No hay modelo teórico perfecto y lo que importa al final es como se interpreta y se aplica. Es importante pues, conocer los limites y problemas de los modelos usados en lugar de idealizarlos. El hombre deslumbrado por la belleza de su propria creación se condenada a la horca de su arrogancia narcisista.

  5. Muchas gracias por sus comentarios,

    Espero poder responder con nueve puntos:

    Primero: La democracia y el capitalismo tienen orígenes distintos. La democracia existió en Atenas y fue exportada a otras ciudades griegas desde antes del nacimiento de Platón (es curioso leer la vida de Teseo de Plutarco, en griego antiguo, por supuesto), y el capitalismo como lo conocemos hoy, aunque existió en Europa durante la Edad Media, nació teóricamente con la Ilustración escocesa y las teorías de Adam Smith, como menciona Irving Kristol.

    La democracia antigua y la moderna son tan distintas que escasamente resisten comparación. Para empezar, en la democracia directa de Atenas, donde no todos los residentes eran ciudadanos y existía la esclavitud, el hecho de votar para elegir representantes se consideraba oligárquico, así que se escogían a los funcionarios públicos al azar entre todos los ciudadanos.

    Sin embargo, en el mundo moderno, la democracia liberal y el capitalismo surgen al mismo tiempo, pues fue la burguesía “capitalista” la que tumbó a la aristocracia feudal en Europa, mientras la revolución de las colonias estadounidenses contra Inglaterra también se basó tanto en el concepto de la libertad política como en el de la libertad económica. En Inglaterra, también, la legislación que introdujo el sistema moderno fue legislación Whig / liberal / industrialista (es decir, burguesa) en contra del conservadurismo Tory, monárquico, militarista y feudal / aristocrático (ver Herbert Spencer, Man versus the State).

    Como menciono, “las revoluciones de los siglos XVIII y XIX fueron movimientos contundentemente burgueses.” Así que, desde ese entonces, los dos sistemas van más que todo de la mano, al menos en EEUU y en Europa.

    Segundo: Usted menciona a los intelectuales y artistas que rechazan la “banalización de los valores” de la vida burguesa. Sin embargo, existen intelectuales y artistas que hacen lo opuesto. Para mí, la mejor novela burguesa es Buddenbrooks de Thomas Mann, quien ciertamente nota la tensión entre el arte y la vida burguesa, pero reconoce el valor intrínseco de esta clase a la sociedad libre y a la cultura europea del siglo XIX. Como tantos otros intelectuales, Mann mismo nació dentro de la burguesía. Otra gran escritora que trata temas burgueses de una manera fascinante es Jane Austen, y le recomiendo que lea sus novelas si no lo ha hecho.

    Tercero: Usted acusa a la burguesía de no tener simpatía con los menos favorecidos. Puede que haya personas burguesas que así sean, pero una de las características principales de la burguesía pudiente ha sido su inclinación por la caridad. Hay miles de ejemplos de fundaciones de caridad fundadas o financiadas por hombres y mujeres que han creado su fortuna por medio de la competencia dentro del mercado libre, y estoy seguro que usted conocerá algunas, así que no considero necesario enumerarlas. Así que no estoy de acuerdo con su generalización suponiendo que la burguesía es “poco solidaria.”

    Cuarto: La siguiente frase simplemente no la entiendo:

    “Es cierto que también el hecho de estar rodeados de un sistema que coarta algunas de sus libertades (con los rígidos fundamentalísimos cristianos de la burguesía) pude jugar un roll, pero en principio, si su independencia y libertad individual es respetada por esta sociedad burguesa, difícilmente esta podría generar un rechazo tan radical y tan amplio.”

    Primero que todo, la burguesía no es necesariamente fundamentalista ni cristiana. Muchas familias burguesas son de religión judía, y hoy en día hay también muchas que poca atención le ponen a la religión tradicional.

    Tampoco entiendo cuál es el rechazo “radical y amplio” al cual usted se refiere. Mi artículo no rechaza a los intelectuales. Después de todo, yo soy uno de ellos. Simplemente pretendo llamar la atención a la hipocresía y a la falacia de los argumentos de muchos intelectuales de izquierda.

    Quinto: No es que yo idealice el capitalismo. Simplemente creo que es innegable que le ha traído enormes beneficios a la humanidad, aunque usted sea más que todo pesimista y argumente lo contrario.

    Sexto: La siguiente frase:

    “solo de ese modo, se podrán acabar las ideas socialistas e impedir el sueño socialista de los artistas”

    no es mía, sino del lector que comentó antes de que usted lo hiciera. Así que le ruego que tenga más cuidado al citar frases que yo no he escrito antes de acusarme de mostrar “fanatismo por defender un tipo de ideología” y de alejarme “claramente de una critica (sic) ponderada de los dos modelos económicos mencionados.”

    Séptimo: yo estoy en contra de cualquier redistribución de riqueza por parte del Estado porque soy liberal y el liberalismo verdadero consiste en “disminuir el alcance del Estado e incrementar el campo dentro del cual el individuo puede actuar sin coerción” (Spencer). El verdadero liberalismo defiende la libertad individual frente a la coerción de cualquier gobierno.

    Estoy en contra de modelos socialistas como los que usted defiende porque creo que, entre más incrementa el poder del estado y más crece el aparato burocrático, más disminuye la libertad del individuo. Estoy de acuerdo con Ortega y Gasset: “”la burocratización de la vida produce su mengua absoluta en todos sus órdenes.”

    Pero le pido otro favor: si va a defender un modelo de medicina socialista, por favor cite estudios serios y no una película de Michael Moore, un radical de izquierda con una agenda política declarada que en el fondo es un gran capitalista, pues no son pocas las ganancias que recauda con sus documentales. Usted idealiza el sistema de salud francés y espero que le haya servido. Yo vivo en Alemania y, desde que tengo un seguro médico privado, me va mucho mejor que con el estatal. Un gran defecto de los sistemas “socialistas” es que, mientras todo el mundo en teoría es igual, la calidad disminuye considerablemente, y es precisamente porque todos son iguales frente a la burocracia estatal sin rostro. En Alemania, y en Suecia me consta, hay casos de operaciones que necesitan pacientes urgentemente pero que se demoran meses o años en ejecutarse. Me pregunto, ¿es ese el mejor modelo?

    Octavo: la crisis financiera que usted menciona es un ejemplo de los altibajos del sistema capitalista que Irving Kristol considera uno de sus tres grandes defectos. Personalmente, estoy en contra de la “socialización” de las pérdidas, e igual me opongo a la ilusión del enriquecimiento instantáneo que terminó traicionando a tantos en los últimos años. Sin embargo, creo que este no es un síntoma burgués, pues, como menciono, los pilares morales de la burguesía incluyen “la voluntad de trabajar con dedicación para mejorar la condición propia” y “la apreciación por la gratificación retrasada.” Creo que la violación de estos principios contribuyó mucho a que se desatara la crisis, y sospecho que detrás de esto está el desmoronamiento de los valores tradicionales tras la victoria del nihilismo cultural.

    (addendum al séptimo punto: por “missleading” supongo que quiere decir “misleading,” y por “no-free-luch” supongo que quiere decir “there’s no such thing as a free lunch.” Por favor excúseme si este no es el caso.)

    Noveno y último: usted me acusa, implícitamente, de ser derechista por defender el capitalismo. Yo no estoy de acuerdo. Yo soy liberal, aunque no en el sentido colombiano, ni tampoco en el estadounidense moderno, sino en el sentido europeo clásico. Como F. Hayek, me considero “un Whig de la vieja escuela.”

    Atentamente,

    Daniel Raisbeck

    Editor

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  7. Me tomo el atrevimiento de hacer una contrarréplica pues siento que hay algunas imprecisiones en sus afirmaciones sobre lo que dije previamente. En todo caso, aprovecho para felicitar a usted y a los demás editores por la revista. Me tomo el tiempo de escribir críticas porque pienso que es una iniciativa que vale la pena apoyar y por la tanto depurar.
    R/primero: sigo pensando que exagera en la relación que presenta como casi simbiótica entre democracia y capitalismo. Su hipótesis de que la democracia moderna haya surgido en Europa al tiempo que el capitalismo no prueba una compatibilidad fuerte entre estos dos modelos, pues no excluye la posibilidad de una simple coincidencia histórica y/o el reflejo de un proceso mas profundo ligado a la revolución intelectual individualista de la época (a parte que el capitalismo tiende hacer el modelo que prima a falta de modelo alguno, pues la ley del mas fuerte es una ley “natural” mas no necesariamente deseable). Por supuesto que equiparar la democracia de hace uno o dos siglos con la del siglo V y la de hoy tiende a ser una aproximación muy gruesa (no se porque lo menciona); de la misma manera el capitalismo como lo concibió Hayek al interior del mundo académico y como existió a principios del siglo pasado es difícilmente equiparable a la realidad del capitalismo corporativista que predomina hoy en Estados Unidos después de la ultima racha de desregularización del mercado promovido por las mismas corporaciones.
    También encuentro sesgada la afirmación “los dos sistemas van más que todo de la mano, al menos en EEUU y en Europa”, porque a pesar de la rebatible contemporaneidad de sus apogeos, sus pilares fundamentales son diversos, y la democracia también ha convivido exitosamente por varias décadas con modelos de socialismo moderno en varios países de Europa y Latino America (ejemplos contemporáneos son Suecia, Brazil de Lula, Chile de Bachellette).
    R/segundo: Si, seguro hubieron y abran artistas que piensan diferente de aquellos que usted menciona en el articulo, a pensar de que se empecinó en utilizar el termino intelectuales y artistas de manera tan generalizada para referirse a los críticos del capitalismo y la burguesía. De todas formas, la existencia de unos no niega la preponderancia de los otros.
    R/tercero: Aquí de nuevo trata de negar la falta de solidaridad del capitalismo burgués diciendo que hay algunas excepciones. (Des)afortunadamente la ciencias sociales no son como las matemáticas: la excepción no prueba la falsedad del argumento. Lo que importa es que la solidaridad no esta dentro de los pilares fundamentales del modelo de capitalismo burgués, en donde las libertades individuales y la ley del mas fuerte priman sobre el bienestar general y la dignidad de individuos desfavorecidos. Por esta razón, argumentar suponiendo que la burguesía es “poco solidaria” es valida, pues como usted mismo lo manifiesta, esta se niega a comprometerse a dar una ayuda a los sectores mas desfavorecidos, buscando así mantener el status quo y negando a los individuos mas desfavorecidos competir en condiciones (mas) equitativas con los burgueses que nacieron con (por lo menos) todas sus necesidades primarias garantizadas (esta ultima es una de las contradicciones del liberalismo purista).
    R/cuarto: si le gusta más puede cambiarlo por judío-cristiana. Su afirmación de que los burgueses prestan poca atención a la religión, creo que esta un poco descontextualizada históricamente. Yo lo veía en el contexto de su discusión de comienzos del siglo pasado (época de la avant-garde, que se oponía a la ética ascética de los burgueses).
    En este punto también hay un mal entendido, yo me refería al rechazo “radical y amplio” de los intelectuales al modelo capitalista burgués al que usted hace referencia en el articulo (no al contrario). Igualmente pienso que contradicciones, falacias e hipocresía existen en argumentos de intelectuales tanto de izquierda como de derecha, pero usted falla en dejar claro las de los segundos (claramente, pues pretende vender la idea de que el capitalismo burgués es superior que el socialismo en términos absolutos).
    R/quinto. Por supuesto que el capitalismo tiene ventajas, pero obviamente también tiene fallas y puede entrar en contradicción con valores fundamentales de la democracia si se concibe y aplica de manera purista. Sin embargo, su articulo es claramente sesgado, ya que no menciona ninguno de los limites ni fallas del modelo. Por esta razón sentí la necesidad de ponderar con argumentos que señalan los problemas mencionados en pos de la verdad.
    R/sexto. Le ofrezco mis disculpas por el error de citación, (y los de taquigrafía que usted gentilmente señalo), sin embargo sigo pensando que su articulo es sesgado y deja entrever un “fanatismo por defender un tipo de ideología” y se aleja “claramente de una critica (sic) ponderada de los dos modelos económicos mencionados.” por las razones expuestas en los puntos anteriores.
    R/séptimo. Su fanatismo vuelve a ser ilustrado cuando aboga por “disminuir el alcance del Estado e incrementar el campo dentro del cual el individuo puede actuar sin coerción”, en que circunstancia? En que sentido? Como? Siempre? Usted no menciona ninguna, es decir que pretende presentarla como una máxima absoluta. Disminuir el alcance del Estado para que los individuos actúen sin coerción es siempre lo mejor que se puede hacer? Después de haber visto la enorme crisis financiera causada precisamente por la desregularizacion que usted aboga, me parece inaudito que alguien crea tan ciegamente en este principio. Este modelo solo funcionaria bajo la suposición que todos los agentes son “buenos” y que el sistema es perfecto. En general los principios del capitalismo están frecuentemente basados sobre suposiciones altamente irreales (ej. competencia perfecta, agentes “racionales” etc.) y por lo tanto peligrosas, pues invalidan las conclusiones mas fuertes del modelo (ej. maximización de beneficios vía eficiencia, precios “correctos”).
    Al contrario de lo que usted afirma, no defendí a ningún socialista(s) en particular, así que le ruego que tenga más cuidado cuando se refiera a mis afirmaciones. No estoy casado ni con el socialismo, ni con el capitalismo, ni con ningún otro modelo teórico en particular, pues todos tienen sus contradicciones y problemas. Considero que, fuera de un contexto teórico, defender a capa y espada un modelo económico frente al resto es simplemente pretencioso y fanático, sobre todo cuando las contradicciones y fallas del modelo que se defiende ya se han manifestado en la realidad de manera tan clara. Esta característica es inherente a los modelos económicos por la alta complejidad que pretenden representar y mas aun cuando se aplican en conjunto con sistemas de organización también complejos y de diferente naturaleza como la democracia.
    No considero necesario citar estudios o fuentes diferentes al documental ‘Sicko’ para ilustrar mi punto, pues a pesar de la clara orientación política del director, los hechos allí registrados hablan por si solos. Estoy de acuerdo con usted en que las producciones de Moore tienen a ser muy sesgadas. Creo que él cae en el mismo error que usted: pierde la credibilidad al no presentar el otro punto de vista objetivamente, al no mostrar las fallas y errores del modelo que se defiende. Al presentar una argumentación sesgada en lugar de hacer un esfuerzo por hacer un discurso ponderado. En mi opinión no hay nada que convenza menos que un personaje que pretende poseer e imponer verdades absolutas.
    Y sí, defiendo un sistema mas solidario de salud como el Francés, en los pocos años que llevo aqui solo me ha dado gratificación y buenas sorpresas, y me trató mucho mejor que el sistema americano (sobre el cual no tengo una experiencia personal significativa, sino puntal). El sistema Francés de salud da la posibilidad a los ciudadanos de mejorar su nivel de cobertura mediante el pago, pero manteniendo el sistema central que garantiza una cobertura de una calidad muy aceptable para TODOS. Yo no veo “un gran defecto de los sistemas “socialistas”” en el hecho de tratar a todos los ciudadanos de igual forma. Al contrario, esto esta absolutamente en linea con los fundamentos de la democracia. Pero esto no impide que el sistema no se combine con posibilidades adicionales para los individuos mas pudientes, como en el caso Frances. Su defensa de un sistema que de prioridad a la garantía de los privilegios a los mas ricos en lugar de garantizar las necesidades básicas a los mas pobres me suena simplemente atroz. Esa falta de solidaridad típica de la burguesía esta a la base del caos social que se vive ahora en Colombia y el que se comienza a vivir en EEUU (que Obama quiere corregir).
    R/octavo. Valores como el trabajo y la honestidad son muy buenos, pero no pertenecen exclusivamente a la Burguesía. Ademas, construir un sistema basado en la suposición que los agentes siempre seguirán fines tan nobles como los que usted menciona sería de una ingenuidad apabullante. Y creo que culpar al nihilismo cultural por comportamientos que se han manifestado en el hombre prácticamente desde siempre es sencillamente otra pretensión sesgada.
    R/noveno. Antes de recibir sus comentarios pensé que tal vez el marcado sesgo de su discurso podría estar causado por un afán de desacreditar las (ligeras) afirmaciones de Chavez (para hacer esto no se necesita meterse a hacer una defensa de la burguesía capitalista tan heroica). Después de leer sus comentarios y sobre todo este ultimo me quedo claro que usted se caso con una ideología (el liberalismo clásico) que por construcción es “idealista”, y se siente parte de un ejercito imaginario que debe luchar contra los perversos socialistas de barbas largas e ideas contrarias a los valores tradicionales de la burguesía que tanto defiende (incluso a costa de la salud de los mas pobres) y que quieren robarle su preciada libertad.
    De todas formas, no entiendo como es que liberales puristas como usted pretenden disfrutar de esta libertad, ya que las horas de trabajo que se hacen cada vez mas interminables en el modelo capitalista que no protege las necesidades de los ciudadanos sino que da prioridad a los intereses de las corporaciones. Pienso que el ocio no debe ser visto como un lujo, sino como una necesidad básica del hombre que debe ser valorada y por lo tanto garantizada por la sociedad- a parte que Horacio descansaría mejor. Por mi parte me quedo con un modelo que toma lo bueno de cada idea, y no con un sistema ideológico que puede sonar bien en el papel pero que se desmorona en la practica. El Frances no es un mal ejemplo. Yo prefiero el conocimiento al servicio de la humanidad al conocimiento por el conocimiento.

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